La caída del precio internacional de la soja y de algunos minerales,
como el oro y el cobre, que se viene registrando en los últimos días,
mantiene en vilo a América Latina. La exportación de soja y de minerales
se ha convertido en uno de los
principales pilares del crecimiento económico
de países como Argentina, Uruguay, Chile o Perú, e incluso del poderoso
Brasil, y la bajada de los precios de esas materias primas inquieta a
los gobiernos que cuentan con esos ingresos para continuar sus políticas
de desarrollo. “Tenemos capacidad para reaccionar”, declaró el
presidente del Banco Central chileno, José de Gregorio, que admitió que
las turbulencias externas están afectando a los mercados de materias
primas y que la compleja situación internacional aporta ansiedad a los
países exportadores.
En Argentina, el Gobierno se mantiene en silencio, aunque con un ojo
muy atento a la marcha del mercado de la soja, del que depende una parte
importante de sus ingresos anuales (las exportaciones tienen un 35% de
retención fiscal). La soja, al que muchos llaman “el oro verde”, cotizó
el jueves en el mercado de futuros de la Bolsa de Chicago entorno a los
449 dólares, un 16% menos de lo que cotizó a principios de este mes, y
lejos de la cifra récord que alcanzó el pasado mes de agosto, cuando
superó los 534 dólares. Las previsiones, según los analistas del sector,
es que puede seguir bajando hasta unos 440 dólares.
Aun así, un precio en torno a los 450 dólares significaría una
cosecha por valor de más de 23.000 millones de dólares, por encima de lo
obtenido en 2010. La inquietud se debe a que las estimaciones, sobre
una producción récord de unos 52 millones de toneladas, rondaban los
27.800 millones de dólares, una cifra que va a quedar lejos de la
realidad.
La soja cotiza en el mercado de Chicago un 16% menos que a principios de mes
La entrada de dólares es imprescindible para que el gobierno
argentino, todavía aislado de los mercados financieros internacionales,
pueda ajustar el déficit y mantener reservas que le permitan controlar
la cotización del dólar y la estabilidad del peso. Una bajada demasiado
pronunciada en el precio de la soja produciría un claro desajuste dela
balanza comercial. Ese temor explicaría, según algunos analistas, los
últimos movimientos del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que
está exigiendo a las grandes empresas que reduzcan importaciones o
aumenten, en proporción equivalente, sus exportaciones.
En Chile, el temor está relacionado con la bajada del precio del
cobre, su gran producto de exportación, que ayer retrocedió otro 6% en
la Bolsa de Metales de Londres cotizando a 7.290 dólares la tonelada.
Quiere decirse que acumula una caída del 25% respecto al máximo anual
alcanzado en febrero pasado. El precio del cobre está relacionado con la
débil recuperación económica de Estados Unidos y, sobre todo, con las
menores tasas de desarrollo de China. Las previsiones económicas de
Chile, aseguró el presidente del Banco Central, se mantienen, sin
embargo, con respecto a la media de 2010, con una situación de
estabilidad y una inflación en torno al 3,3%.
El oro, por su parte, que interesa especialmente en Perú y México,
subió ayer ligeramente, hasta situarse en 1.624 dólares la onza, pero
solo después de que la semana anterior experimentara una pronunciada
caída del 9,3%.
El cobre acumula una caída del 25% desde el pico de febrero
El Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó en su último informe,
el pasado día 20, sus previsiones para los precios de las materias
primas y alimentos, aunque advirtió que el precario equilibrio que
existe entre la oferta y la demanda podría también provocar algunos
nuevos“picos”.
Los países de América Latina han sido los que mejor han aguantado
la primera oleada de la crisis económico-financiera global y han
seguido creciendo a buen ritmo gracias, en buena parte, precisamente al
alto precio que han mantenido las materias primas y los alimentos. Una
caída pronunciada podría comprometer, o al menos desacelerar, ese
notable crecimiento.